viernes, 5 de octubre de 2012

CAPITULO 42

Al salir de los vestuarios, estuve hablando un rato con Rafa sobre lo del equipo de baloncesto y lo pinta muy bien, pero no logro convencerme. Estamos saliendo por la puerta del gimnasio hablando animadamente, Rafa intentando convencerme.

-Hola-dejo de hablar con Rafa para ver a Jaime apoyado en la barandilla de las escaleras de la calle
-¿Que haces aqui?-se esfuma todo mi buen humor
-Para preguntarte porque motivo me has cerrado la puerta en la cara, tal vez, no se...-dice sarcásticamente cuando se percata de la presencia de Rafa- ¿Y este quien es?
-Por que te lo merecias, tal vez, nos se... -imito ignorando su pregunta
-¿Y se puede saber porque me lo merecía?-se lleva las manos a la cabeza
-¡Porque si!
-¿Os llevo a algún sitio?-pregunta Rafa mirando a uno y a otro con cara de preocupación intentando calmar los humos-tengo ahí el coche-señala. Asiento y Jaime me mira resignado

Cuando subimos al coche reina el silencio total. Jaime y yo tenemos demasiado orgullo, el para que Rafa se entere de porque estoy enfadada con el, y yo, para admitir que a lo mejor (¡solo a lo mejor!) estoy siendo algo (¡algo!) irracional. Rafa parece incomodo y mira de vez en cuando a Jaime por el espejo retrovisor y este le lanza miradas, no demasiado agradables. Estoy sentada en el asiento del copiloto y miro por la ventana para calmarme un poco, me dedico a mirar los árboles que hay plantados en la acera de la calle, y pasan rápidamente como si fuesen ellos los que se estuviesen moviendo y no nosotros. Antes de que me de cuenta hemos llegado a la urbanización y Jaime sale rápidamente del coche y espera a que yo salga. 

-Voy a hablar un momento con Rafa-digo bajando la ventanilla-ve entrando-Jaime levanta una ceja pero asiente y se mente dentro de casa dando un portazo
-Vaya-susurra Rafa-Que momento mas incomodo.. ¿no?-me río
-Es insoportable
-Yo le he visto majo
-Eso es porque le has visto poco...-vuelvo a reír- En cuanto a lo del equipo no lo tengo claro aún
-Veras, se que es una difícil de...-suena el móvil de Rafa y este lo saca del bolsillo mira quien le esta llamando y cuelga. Pregunto arrugando la nariz:
-¿Alguien con quien no quieres hablar?
-Mi novio y si, no quiero hablar con el...
-¿Novio?
-Si, soy gay ¿Ningún problema verdad?-pregunta as la defensiva
-Ninguno-sonrio-¿Puede saberse porque no quieres hablar con el?
-No-bufo
-Deberías desahogarte un poco-le aconsejo para que me lo cuente. Puede que sea un poco cotilla
-Si tu me dices por que estas enfadada con ese chico-responde. Abro la boca y la vuelvo a cerrar
-Vale, tu ganas, no me lo cuentes- suelta una carcajada
-¡El viejo 1, sara 0!
-Eres muy infantil, ¿lo sabias?-le recrimino abriendo la puerta del coche
-No te creas-sonrie. Saca la cartera y me da una tarjeta- Si cambias de opinion y quieres unirte a mi equipo, llamare
-Muy bien viejo-sonrio mientras cada uno entramos por la puerta de nuestras respectivas casas


lunes, 13 de agosto de 2012

CAPITULO 41

Llego al polideportivo y saludo a Alfredo, el de recepción  y me voy a los vestuarios. Me pongo los pantalones de baloncesto, que son azul marino y una camiseta azul clarito de tirantes ajustada. Me ato las zapatillas de baloncesto y me voy a pedirle un balón. Cuando lo tengo me voy a la nueva cancha. Es perfecta. De pequeños, en verano, nos íbamos los cuatro hermanos y mi padre a jugar mientras mi madre se quedaba en casa preparando la comida para cuando volviésemos. Como hecho de menos esos días...
La cancha esta vacía así que puedo hacer lo que quiera. Me pongo en la linea de tiros libres y tiro. Entra limpia. Mis pasos y el botar del balón resuenan haciendo eco en la cancha. Cierro los ojos y inspiro. Huelo a pintura y a limpio. Se nota que es nueva la cancha. Me pongo en movimiento de nuevo. Hago tiros libres, triples, auto-alley opp, ganchos, etc.

-Juegas bien- me dice una voz que bien desde las gradas
-Gracias-le digo al hombre cuando le veo- ¿Te conozco?
-Soy el vecino al que espías por la ventana-se presenta sonriendo
-¡Anda! Es verd...¡Oye!¡Yo no te espió!-me defiendo-solo estaba mirando por la ventana así, sin mas. A ningún sitio en concreto...
-Vamos, que me espias-insiste riendo formando unas arruguitas encantadores al rededor de sus ojos verdes
-Mira, no hablemos de la ventana- le digo de mal humor recordando lo de Jaime- A de mas, ¿por que iba yo ha espiar a un viejo?-bromeo yo esta vez
-¡No estoy viejo! Solo tengo 27 años...
-Vamos, que estas viejo-le vacilo con sus mismas palabras alterándolas un poco y empiezo a reir
-Veremos si estoy viejo ¿Te hace un uno contra uno?-propone con una sonrisa maliciosa
-Si, ¿por que no?

***

-Vale...tu...ganas...-me rindo entre jadeos, tirada en el suelo en medio de la cancha y sin poder mas con mi cuerpo despues de media hora jugando con él- No...estas viejo...- Me ha ganado, pero solo por 3 puntos, y viendo el nivel con el que ha jugado, no esta nada mal que solo me haya ganado con 3 puntos
-Muy bien Sara, muy bien-en algun momento de el uno contra uno nos hemos presentado, pero yo no me acuerdo de su nombre
-¿Como te llamabas?-le pregunto
-Rafael-responde poniendo el balón debajo del brazo y tendiéndome la otra mano para ayudarme a levantarme-pero llámame Rafa
-Nah. Te llamare abuelito ¿vale?- bromeo y me mira con cara de "para mi estas muerto"-era broma, era broma...-me disculpo riendo
-Mira Sara, soy entrenador de un equipo femenino de baloncesto profesional-confiesa-y aunque son universitarias, tu estas a su nivel...así que, ¿te gustaría unirte al equipo? Claramente, tendrás un contrato y un sueldo, tus padres tendrían que firmar un permiso porque eres menor de edad. He visto tu potencial, y si aceptas, serias titular, porque aunque no lo parezca, te he puesto a prueba en este uno contra uno y has superado mis expectativas. ¿Qué me dices?

¿Yo jugadora profesional de baloncesto? No me lo creo, me gusta el baloncesto pero...¿profesionalmente? Estoy muy sorprendida por la oferta. Rafa si que sabe vender un producto. Ni si quiera sabia que el era entrenador. Vale que al vivir en un chalet no tienes tanta relación con los vecinos como en un piso pero, de estas cosas te enteras ¿no?
Tengo los ojos como platos y no digo palabra en varios minutos. Cuando consigo emitir algún sonido de mi garganta lo único que sale es:

-Pero...si mido 1:63- Sara, definitivamente eres tonta ¿que respuesta es esa? Rafa se ríe
-La altura importa, pero no en tu caso. Mira, porque no nos vamos cada uno a nuestro vestuarios, nos damos una duchita, que la necesitamos y cuando terminemos, nos vemos en recepción y lo hablamos tranquilamente-me propone cuando dos equipos de baloncesto entran en la cancha.
-Vale, ¡hasta ahora!- me despido
-¡Hasta ahora!


                                                     
                                                             


jueves, 2 de agosto de 2012

CAPITULO 40

-¿Qué haces loca?-me pregunta Celia
-Atrasar la hora del reloj...
-¿Para?-pregunta esta vez Nat
-Para viajar a tras en el tiempo, a cuando hemos salido de clase para pegarle una patada en los huevos a Jaime para que no se pueda liar con esa zorra...
-Am...
-¡No entiendo porque me molesta!-exploto tirando el reloj a la pared de mi cuarto- No debería molestarme, no estamos saliendo ni nada ¡Ni siquiera nos hemos besado!...no debería molestarme...
-Pero te molesta porque...-empieza Celia
-...te gusta-termina Nat- Te gusta Jaime, admítelo.
-No me puede gustar-gimoteo
-¿Por qué no?
-Por que es tonto...
-¡Anda! ¡Como tú!-se mofa Nat mientras Celia se ríe por el comentario-Si es que sois tal para cual, ¿has visto cuantas cosas en común?
-Vosotras si que sois tontas- digo tirando a la cara de Nat una de las palomitas que han traído-no ayudáis nada...
-Te hemos traído comida-se defiende Celia-eso ayuda...
-Mucho-le da Nat la razón
-Sigo sin entender por que me molesta...
-La cosa esta así-empieza a resumir Celia recogiendo mi reloj del suelo y poniendo bien la hora-Has visto a Jaime liarse con una chica, te has puesto celosa y nos has llamado. No nos hubieses llamado si Jaime no te gustase, por consiguiente, Jaime SI te gusta-termina recalcando el "si"
-Odio tu lógica-le reprocho
-Porque es una lógica cierta y aplastante-explica Natalia dandome un abrazo cariñoso
-Oye, ya han terminado la nueva cacha de baloncesto del gimnasio de enfrente de el parque ¿no? -pregunto levantandome de la cama
-No cambies de tema-se queja Celia
-No puedes irte a jugar al baloncesto cada vez que te moleste algo-me recrimina Nat mientras observa como meto en una bolsa de deporte todo lo necesario para jugar al baloncesto-alfinal vas a asociar las pelotas de baloncesto con cosas malas y vas a acabar odiando el baloncesto
-Mira. Si jugar al baloncesto hace que me olvide de todo lo demás-digo buscando mis pantalones de baloncesto y unas deportivas de lo mismo-voy a ir a jugar al baloncesto os guste o no-aclaro cuando encuentro por fin lo que buscaba
-Esta bien, pero nosotras nos quedamos en tu cuarto que se esta muy bien-dice Celia
-Ya sabéis, mi casa es vuestra casa-les grito mientras bajo las escaleras.

Voy a la cocina ha beber agua y cuando termino el vaso le escribo una nota a Álvaro diciendo que estoy en el gimnasio y la pego en la nevera. El entenderá que estoy molesta y me dará un respiro.
Cojo las llaves, el carnet de socio del gimnasio y dinero para las taquillas cuando se abre la puerta de entrada.

-Buenas tardes preciosa-me saluda Jaime
-Preciosa los cojones-mascullo pasando a lado de él sin mirarle
-¿Que pasa? ¿He hecho algo malo? Por que si he hecho algo ma...

Cierro la puerta de casa sin esperar ha que termine lo que iba a decir. No quiero saberlo. Me dirijo a la parada del bus para ir al gimnasio.




miércoles, 27 de junio de 2012

CAPITULO 39


-Te ha salido muy bien el examen, Sara- dice el profesor de inglés con una sonrisa mientras me entrega dicho examen.
-¡Toma ya, chúpate esa guapa!-le restriego a Celia, que esta sentada al lado mio, mi nota
-¡¿Un 9´5?! ¡No es justo!-se queja- tu no has estudiado nada y yo si ¿Cómo es que sacas más nota que yo?
-¿Quien decía que iba a suspender?-le pregunto con sorna
-Cállate-me ordena riendo- Pero mi 8 no esta nada mal ¿eh?
-Nada mal...Pero no tanto como un 9´5
-Capulla-responde sacándome la lengua
-Hay que saber perder, Celuch-palmeo su hombro
-¡No me llames Celuch, que no me gusta!
-Lose

¡Toc, toc!


Llaman a la puerta de clase, y Alonso, el profesor de ingles, para de repartir exámenes y pide que pase quien sea que esté detrás de la puerta.


-¡Ey Alonso! ¿Podemos pasar?- pregunta Rober

-Tenemos justificante-se excusa Teto...bueno, el que creo yo que es Teto

La clase se queda en silencio total al verlos, pero ese silencio se rompe cuando Marina exclama:


-¡Oh, Dios mio!

-No creo...
-¡Y una polla!-se descojona Nacho dando golpes a la mesa
-¡Ya no sois Zipi y Zape tío!
-¿Tenia que ser de ese color? ¡Que canteo!
-¿Que? ¿A que ya no sabéis quien es quien?-preguntan los gemelos riéndose
-Sentaos ya y dejar de montar bulla-les manda Alonso

Se sientan en sus sitios y el profesor les entrega su examen. No me puedo creer que los dos se hayan teñido el pelo de verde.¡Verde! Ahora no se les distingue, son completamente iguales...y cada día mas bobos. Sonrió. La verdad es que mola como les queda el verde. Y parece que a Laura también lo piensa, porque le toca un poco demasiado el pelo a Rober, mientras el grupito de chicas sin cerebro del fondo de la clase, que te digo ya: han suspendido este examen, miran embobadas a Teto y creo haber oído de sus bocas que es un valiente por teñirse el pelo de ese color. Pongo los ojos en blanco.


-¿Que has sacado preciosa?- me pregunta Jaime apoyando los brazos en mi mesa

-Un 9´5 ¿Y tú?

Sonríe.


-Un 10-responde mirando directamente a mis ojos

-¡Qué perro!-exclamo arrancando su examen de sus manos- ¿Desde cuando se te da tan bien inglés?
-Querida Sara-dice cogiendo mi mano y con la que tiene libre empieza a acariciar desde el torso de mi mano  hasta el codo con delicadeza, sin apartar la mirada de mis ojos- Han pasado tres años desde la ultima vez que pasamos algo de tiempo juntos. Todavía hay muchas cosas que no sabes de mi...y digo yo, que de primero a 4º de la ESO se puede aprender bastante inglés ¿no?
-Supongo...



***

Si no llega a ser por Celia, que carraspeó, Jaime me hubiese besado. ¡Besado!  o a lo mejor hubiese sido yo la que le besaba a el...¡Ay! Menudo cacao mental.
Hago la croqueta de un lado de la cama a otro. Tengo que olvidarme de eso. Le hago una perdida a mi madre y cuando me devuelve la llamada le digo mi nota de inglés para que este contenta. Hablamos un poco mas pero me tiene que dejar porque tiene trabajo, pero antes me pasa a mi padre que me dice que espera que saque las mismas notas hasta que acabe el curso, que ya queda poco. 

Me siento en la repisa de la ventana y miro por ella. Me acuerdo que cuando Álvaro y yo eramos pequeños, nos acurrucábamos los dos en la ventana y Íñigo y Lucía, nuestros hermanos mayores, nos engañaban como a tontos diciendo que cada vez que nos tomásemos un yogur de limón crecería un limón en el limonero del jardín del vecino. La broma duro hasta que mi madre se dio cuenta de que los yogures de limón desaparecían sospechosamente rápido de la nevera.

Miro por la ventana para ver que hace la gente fuera de esta casa. En la casa de enfrente, se ve al hijo de mis vecinos haciendo abdominales en el piso de arriba sin camiseta. Tendrá 27 años pero está...cuando deja de hacer flexiones, ve que le estoy mirando y me guiña un ojo y me tira un beso, seguramente para intimidarme, pero como yo no soy una chica que se intimida fácilmente le saludo con la mano. Él sonríe y niega con la cabeza mientras se pone una toalla en el cuello y sale de la habitación. Después veo a una señora regando sus flores, algunos peatones por la acera. Pasan unos minutos y me fijo en una pareja que no me percate que estaban hay antes. Están en un pequeño callejón donde separa una casa de otra. Ella esta contra la pared y el la esta besando, ¡madre mía! de que manera la esta besando... y metiendo la mano por debajo de la camiseta de ella. La chica le ha pasado las manos por la nunca. Vaya festín se están pegando ahí fuera... podrían irse a un hotel o algo...espera...¿el chico no es...

-...Jaime?-susurro


                                                      






viernes, 15 de junio de 2012

CAPITULO 38

Además de primos, se llevan muy bien. Normal. Entre capullos hay que llevarse bien ¿no?. Abro la puerta a Fonsi para que se valla a su casa.

-Adiós rubia-se despide de mi robándome un pico
-Ni soy rubia, ni quiero que me beses-le aclaro empujandolo-No se como no te mato ahora mismo por chantajearme con la foto ¿De donde coño la has sacado? Se supone que nadie debería haber hecho una foto de...de eso..
-Conozco a un tipo-deja en el aire- y no se de que te quejas, a mi me gusta mucho como sales-me guiña un ojo
-Ja. Ja. Ja. Que gracioso-ironizo con los ojos entrecerrados- Te juro que como no cumplas tu parte del trato te vas a comer mi bota
-La cumpliré si tu la cumples. Y eso incluye besos- dice cruzando el jardín. Capullo.

Vuelvo a entrar en casa y voy al salón. En el sofá de tres plazas están Álvaro, en una esquina, y Jaime en el medio. En el sofá pequeño están sentadas Celia y Nat sobre sus rodillas, y las dos mantienen una conversación con mi hermano. En ella están discutiendo lo bueno y lo malo de tener dieciocho años. Ellas dicen que con dieciocho puedes conducir, comprar alcohol, etc. Álvaro dice que no, que desde que cumplió los dieciocho, ahora tiene mas responsabilidades y puede ir a la cárcel. <<¿Qué le preocupa ir a la cárcel? Vale, todos sabemos que Álvaro no es precisamente un santo, pero no para tanto, es que...¿enserio? ¿la cárcel?>> Me río. Jaime no participa en la conversación, esta ausente viendo la tele, aunque en realidad tiene la mirada perdida. Me siento al lado suyo.

-¿Todavía haces eso?- le pregunto señalando como muerde el cordón de la sudadera. No se por que, pero esa manía me parece adorable.
-¿El que?-pregunta distraído girando hacia mi, pero sin mirarme- ¡Ah! Si...lo de morder los cordones...parece que si, no me había dado cuenta-me dice soltando el cordón-¿Cómo es que te acuerdas?-me interroga con una sonrisa
-Para no acordarme...-susurro
-¿Que?
-Nada...
-Nosotras nos tenemos que ir-informa Nat mirando el reloj- Ya son las 11 en punto...
-¡¿Que?! ¿Como que las 11? ¡Nos teníamos que ir a las 10!-se queja Celia
-Relájate-dice Nat
-¡¿Que me relaje?! Mi madre me va a matar...
-Si tu madre es una dulzura-decimos Nat y yo
-Anda, llama desde el fijo, y dile que se te ha pasado la hora, y ya está-le aconseja mi hermano

Le paso el teléfono y ella marca el número. Cuando termina de hablar con su madre, Celia y Nat se marchan, no sin antes despedirse de mi dándome una abrazo y besos y diciendo paridas mientras salen por la puerta. Vuelvo a entrar en el salón y veo a los dos hombres de la casa sentados en el sofá viendo la tele.

-Me voy a dormir-les digo
-¿Tan pronto?-pregunta Jaime
-Si, tengo sueño
-Dame un beso antes de irte ¿no?-me dice mi hermano
-Vale...

Me acerco a Álvaro, y cuando voy a darle el beso,coge mi antebrazo, tira de él y caigo en el sofá. Álvaro se pone encima mio y empieza a hacerme cosquillas. Intento sin resultado salir de debajo suya pero entre la risa y el peso de Álvaro solo consigo hacer que se mueva un milímetro.

-¡Los pies, Jaime, los pies!-le ordena mi hermano riendo. Jaime con una sonrisa malvada me quita un zapato.
-¡No! ¡Por fa..favor.. no!-grito entre carcajadas- No, no no...¡Ay! q me hago pis...¡Parar! ¡par...parar!

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